viernes, 29 de abril de 2011

De frente.


La primera vez que fui consciente de la rapidez del paso del tiempo y de la soledad que con él podemos alcanzar, fue una noche de invierno. Aquel fue uno de esos días en los que me dio por hacerme la mayor e intentar dormir en una de las habitaciones que daban a la anterior azotea.

Miraba tras esa vieja ventana, que aun hoy sigue acompañándome en sueños, ese trozo de uralita que tras ella veía, alguna ropa tendida, y entre toda esa algarabía, una pequeña cuerda colgaba.

Entonces no pude olvidar aquellas palabras que se repetían en mi mente una y otra vez. Quizás fuese tan solo un sueño, pero si recuerdo que fue la primera vez que vi cómo es el miedo.

viernes, 15 de abril de 2011

ECHAR LA VISTA ATRÁS...


La simpleza de mi lenguaje, unido a todo el encrespamiento que aúna mis pensamientos…ha hecho que acabe por aceptar que mi capacidad de contemplar es infinitamente mayor a la del intento de creación artística.

Miles de pruebas probando distintas estéticas, y tras frustración y cobardía antes los escritos que ahora, un tiempo después, me amenazan con recordarme su propia mediocridad, creo que me daré por vencida. Todo gracias a una frustración constante frente a lo que hago o escribo. Todo gracias a la admiración que siento por determinados personajes que parece que lo suyo es natural, gracias sobre todo, a esta gran sensibilidad para apreciar las cosas buenas, las que inspiran, las que, al contemplarlas hacen que te replantees lo que un día quisiste llegar a ser.

sábado, 9 de abril de 2011

MIEDO.



Conducta aterradora frente a la incapacidad de aceptar con normalidad que el tiempo pasa. Conducta opresora que te recuerda que no hay posibilidad de frenar la pérdida de todo cuanto te rodea. Incapacidad de pensar en que habrá nuevas generaciones que aportarán a tu vida sentimientos nuevos que hará más liviano el contemplar el desvanecimiento de las generaciones anteriores.

El miedo, esa sensación que domina una vida desde que por primera vez eres consciente de que el tiempo es el principal enemigo de tu estabilidad mental, ésa misma que procura la sensación de bienestar perseguida por la mayoría.