domingo, 10 de junio de 2012

... las consecuencias de lo que hiciste...




Me vendí al mejor postor, antes de que ni siquiera acabara de explicarme su oferta. Entregué mi pensamiento a un concepto en el que no creía, porque me prometieron que acabaría aceptando el devenir del mundo.

Me senté a solas frente a mi imagen reflejada en el espejo. Ella fue la que sentó los puntos sobre las íes, la que acentuó las banas palabras acabadas en -e, la que desfiguró una realidad que llegué a sentir factible, la que convirtió su calor en frío, la que tradujo las esperanzas en rocosos caminos recorridos por mis pies descalzos, la que mostró la crueldad del "auto-convencimiento" al esperar algo mejor.

- Imagen, estás maldita -

Como respuesta, lanzó sus garras hasta arrancarme el alma. Tu condena, el ser consciente de haber "protituído" todo lo que realmente fuiste.




sábado, 9 de junio de 2012

Tu moño, mi referencia en el camino.







Repartida la sangre de manera irregular por mis venas,
mi corazón bombea a una velocidad casi imperceptible.
Sólo una pequeña cantidad de sangre empujada con escasa fuerza hasta el cerebro,
originan mi único pensamiento,
áquel que me acerca a una inquietud permanente,
viéndome a secas, sin expresión alguna,
haciendo que cada minuto sea un interminable camino,
que, cuesta arriba, parezco querer abandonarme en su comienzo.
Y en un momento en el que consigo trabajar el "anti-pensamiento",
te veo a ti, tendiéndome tu mano, tu alma.
Me cuesta reconocerte entre mis escasas fuerzas.
Pero entre toda mi confusión,
consigo adivinar tu pelo,
áquel que siempre conocí recogodio en tu particular moño.
Entonces, me basta con oír tu voz amable,
para conseguir llegar a una emoción desbordante,
a la que sólo consigo llegar si soy capaz de sentir tu bienestar.

A la del moño...